Soy quien quiero ser

SOY QUIÉN QUIERO SER

Sin querer ponernos especialmente metafísicos, desde Escuela Cursiva queremos sorprenderos con una potente reflexión, ¿qué es exactamente lo que mueve nuestras acciones? Tanto el éxito como el fracaso vienen precedidos por un desencadenante detectable y predecible. Y como queremos que vuestra carrera profesional sea un éxito total, os damos la clave. ¿Preparados para hacer realidad vuestros sueños?

PENSAMIENTO – EMOCIÓN – ACCIÓN – RESULTADO

Estos son los pasos que seguimos cada día con las decisiones que tomamos:

→ Surge un pensamiento: Quiero ser escritor/editor, quiero hacer realidad mi sueño.
→ Este pensamiento despierta una emoción: Nunca lo conseguiré.
→ A partir de la emoción que sentimos, actuamos: Me quedo como estoy.
→ De la acción elegida obtenemos un resultado: Sigo igual que siempre, lejos de lo que me hace feliz.

Qué tal si lo reescribimos:

→ Surge un pensamiento: Quiero ser escritor/editor, quiero hacer realidad mi sueño.
→ Este pensamiento despierta una emoción: ¡Qué ilusión, será muy divertido!
→ A partir de la emoción que sentimos, actuamos: Me informo de lo que necesito hacer y me pongo en marcha.
→ De la acción elegida obtenemos un resultado: Vivo la vida que me hace feliz.

Os animamos a que pongáis lo que queráis en el apartado pensamiento, dejad los demás apartados tal y como están y veréis como se crea el cambio. ¿Os dais cuenta? La emoción que sigue al pensamiento es la que marca la diferencia. Las elecciones que tomamos en la vida están fuertemente influenciadas por lo que sentimos:

Si siento que puedo, lo consigo. Si siento que no puedo, no lo consigo

La ecuación es fácil de explicar y fácil de entender. A continuación os damos algunos consejos para llevarlo a cabo.

CAMBIANDO EL RESULTADO

Las emociones están fuertemente ligadas a los pensamientos. A medida que experimentamos la vida guardamos lo ocurrido en forma de pensamiento y de emoción: “Una vez que montaba en bici bajé una cuesta a gran velocidad, perdí el control del manillar, me asusté y me caí, me hice mucho daño. Desde entonces la velocidad me da miedo, tengo miedo a hacerme daño”. Seguramente esta persona no experimente en su vida la libertad que se experimenta conduciendo una moto, mientras que otras muchas disfrutan enormemente haciéndolo. ¿Cuál es la diferencia entre estas personas?

Cambiar las emociones de la noche a la mañana no es cosa fácil, pero no imposible. ¿Y cómo lo hacemos?
• Primero debemos prestarles atención: ¿Cómo nos sentimos cuando se da una situación concreta?
• Después debemos aceptarlas: “Acepto esta emoción que estoy sintiendo en este momento”.
• Buscamos la emoción que queremos sentir: “Me siento segura – libre – aceptada – querida…”
• Practicamos esta emoción cada vez que surja la oportunidad. Puedes usar alguna frase que te sirva de mantra mientras practicas la nueva emoción. Por ejemplo, “Es seguro moverme en vehículos que van a gran velocidad, ¡incluso es divertido!”

El cambio es posible, la clave está en la persistencia. De la misma manera que para mejorar tu saque necesitas practicar los movimientos físicos, el cerebro y las emociones también necesitan que tomes las riendas y practiques la nueva persona que quieres ser.

Elige quién quieres ser, qué quieres hacer y persevera en el camino. Ya estás haciendo el curso para lograr tu sueño, lo estás haciendo bien. ¿Qué le dirías a quien no se atreve a apuntarse?

En Escuela Cursiva te ayudamos a encontrar el escritor que llevas dentro para cumplir tu sueño.

Descubre tu próximo paso aquí.