Los Personajes

¿Sabes por qué son importantes los personajes?

¿Quién no se ha enamorado de un personaje de ficción? Crear un personaje que llegue al alma del lector es importantísimo para el buen desarrollo de una historia. Todo futuro escritor quiere inventar personajes que la gente pueda querer, odiar, imitar…

 

¿Quieres crear un personaje que no deje indiferente?

Imagina: ¿Cómo es? ¿Qué hace? ¿Qué le gusta? Estudia y conoce a tu personaje: debes convertirte en un experto. Para ello dibuja, haz un esquema con sus datos, sus gustos y costumbres, sus amigos y familiares, incluso cómo le gusta tomarse el café. Cuanto más conozcas a tu personaje, más fácilmente fluirá tu historia: al mismo tiempo que vas creando a tu criatura, ésta te ayuda con el desarrollo de tu novela. Esto parece fácil, pero no lo es. Los personajes son el eje central de las historias y debemos aprender a crearlos.

Existen muchas maneras de dar vida a un personaje. Por ejemplo, una buena idea es darle un deseo, una motivación y luego una contradicción para poder conseguir sus objetivos:

     – ¿Se ha enamorado de la mujer de su amigo?

     – Un hombre diabético que ama le chocolate y trabaja en una fábrica de dulces.

     – ¿Es cojo y quiere correr una maratón?

Son ejemplos exagerados pero útiles. No pongas las cosas fáciles, piensa problemas y descubre su reacción. Un personaje que lucha por sus deseos y afronta sus problemas es mucho más interesante que uno que tira la toalla. O no. Pero hay que conocer los mecanismos para crear uno u otro con gracia y arte. Todo esto les proporcionará matices y dimensión al personaje y dinamismo a la historia. Que el personaje no te detenga, al contrario que sea la fuerza que impulsa la narración hacia delante.

Siguiendo a Silvia Adela en su libro Para escribir una novela, debes darle a tu personaje algo diferente que no tenga otro “sus particularidades, el resplandor en la llama”. ¿Cómo hacerlo? Hay mil maneras. Por poner un ejemplo, una opción consiste en inspirarte en lo que te rodea: de la gente que conoces, la que observas en la calle, la historia de tu familia. Coge tus vivencias, empápate de lo que te rodea y dales chispa. Toma por ejemplo a Virgina Woolf. La famosa escritora viajaba un día en tren, cuando se quedó fascinada con una anciana. La estuvo observando durante todo el trayecto: sus movimientos, sus palabras y sus expresiones. A partir de la observación empezó a construir un mundo alrededor de ella: su marido e hijos, vivencias, experiencias sueños y anhelos… Esa fue su inspiración para Mr. Bennet and Mrs. Brown, un libro de ensayo donde reflexiona sobre la importancia de los encuentros fortuitos de la vida diaria para la creación literaria, en concreto la invención de personajes.

Parece fácil imaginar a tu personaje, pero crearlo y darle un lugar en el nuevo mundo que has construido es muy complicado. Incluso los grandes maestros, han tenido problemas. En su libro Mientras Escribo, Stephen King narra cómo tuvo problemas al escribir su protagonista en Carrie, una de sus novelas más famosas, pero que incluso cuando le daba más problemas por su complejidad emocional o por una posible falta de inspiración, él nunca paró de escribir aunque a veces lo hiciese sin ganas.

Al final, para crear un personaje, lo más importante es practicar, someterlo a un interrogatorio continuo y, sobre todo, aprender de los mejores. Dicen que el talento se hace, y se hace escribiendo, leyendo, observando y sobretodo practicando. Si has pensado en empezar a escribir o quieres mejorar tu estilo narrativo, no dudes en hacer un curso de escritura en Cursiva, dónde podrás encontrar tu voz y perfeccionar tu escritura.