crítica literaria

Matías Néspolo. Curso de Crítica literaria

En Cursiva queremos que todos los alumnos disfrutéis haciendo nuestros cursos, para ello un contacto cercano con el profesor y el equipo de la escuela es esencial.

Hemos preparado un pequeño cuestionario para que puedas conocer un poco más a todos nuestros profesores y profesoras: hoy te presentamos a Matías Néspolo periodista cultural, crítico literario, narrador y poeta afincado en Barcelona desde comienzos de 2001. Ha publicado el poemario Antología seca de Green Hills (Emboscall, 2005), el álbum infantil ilustrado por Òscar Sarramía Un sac de què? (Edicions Cadí, 2012) y las novelas Siete maneras de matar a un gato (Los Libros del Lince, 2009) traducida al holandés, inglés, francés e italiano y Con el sol en la boca (Los Libros del Lince, 2015). Además de participar en numerosas obras colectivas como Odio Barcelona (Melusina, 2008) o Schiffe aus Feuer. 36 Geschichten aus Lateinamerika (Fisher, 2010), entre otras, editó junto a su hermana Jimena Néspolo la antología La erótica del relato. Escritores de la nueva literatura argentina (Adriana Hidalgo, 2009). La revista Granta lo incluyó en 2010 en su número especial dedicado a Los mejores narradores jóvenes en español / The Best of Young Spanish Language Novelists. Es vocal de la Junta Directiva de la ACEC (Associació Col·legial d’Escriptors de Catalunya / Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) desde marzo de 2011.

¿Qué te gustaría preguntarle?

 

¿Qué libros/autores te iniciaron en la literatura?

La memoria es embustera y taimada por naturaleza, por eso mentiría como un bellaco si dijera que recuerdo perfectamente cuándo, cómo y dónde comenzó todo. Esas son las variables de un relato que aquí y ahora no me propongo narrar. Pero lo que sí recuerdo con nitidez y hasta físicamente son unos cuantos libros, todos en ediciones económicas, de bolsillo o incluso de quiosco, de esos que regalaba algún periódico en su edición dominical, que debo haber leído entre los doce y los dieciséis años y supongo que me habrán marcado, porque cierro los ojos y además de su olor, el papel de mala calidad y peor impresión, las páginas que se desprendían cuando se deslomaban y cosas así, recupero también las horas de dicha que me brindaron. Libros como: El capote, de Gógol; La metamorfosis, de Kafka; una edición mexicana en bolsillo de las Narraciones extraordinarias, de Poe, en una traducción malísima que me regaló mi hermana; Sobre héroes y tumbas, de Sabato; El anticristo, de Nietzsche; Canto a mí mismo, de Whitman; El juguete rabioso, de Roberto Arlt; Cien años de soledad y cosas por el estilo…

 

¿Cuál fue tu momento clave como escritor?

Pues aquí también me gustaría tener un relato acorde con la épica iniciática de semejante encrucijada vital, como los que leo a menudo maravillado en muchos de mis colegas; pero lo cierto es que en mi caso me temo que ese relato es mucho más pedestre y desangelado, incluso hasta algo brutal diría, y sospecho que tiene que ver con aferrarse a un teclado como una tabla de salvación. Por lo demás, no hace mucho contaba algo así en un periódico de mi país. Aquí el enlace.

https://www.clarin.com/sociedad/daba-panico-regresar-espana-fracasado-quede-bien_0_H1UY8S3he.html

 

¿Qué historia te hubiese gustado escribir?

Exactamente la próxima historia que contaré. La que ya estoy escribiendo. El tiempo siempre estará de tu lado, mientras sigas aporreando el teclado.

 

¿Qué consejo le darías a un futuro crítico o periodista?

Nunca repitas una fórmula, una etiqueta, un adjetivo o un juicio sobre una obra o un autor que no has leído. Y en el caso de que sí lo hayas hecho y compartas esa expresión o juicio plenamente, pues busca la manera de decirlo con tus propias palabras, tal y como tú lo crees, lo sientes o lo piensas, y verás que no dices exactamente lo mismo. Esa différance, que diría Derrida, se llama criterio y vale su peso en oro.  

 

¿Qué quieres alcanzar con tu curso?

Se trata de despertar y ejercitar esa capacidad latente en todo lector que hacía referencia en la pregunta anterior y que podríamos enunciar como criterio estético o juicio crítico. Una vez que despertemos a ese pequeño duende dormido (cada uno tiene el suyo y no hay dos enanos idénticos entre sí), de lo que se trata no es tanto de enseñarles a bailar sobre la pista de un texto –por lo demás, suelen ser muy graciosos y lo hacen relativamente bien en cuanto se les pone música–; sino de entrenarlos con rudeza para que ya un poco más musculados y creciditos revelen su verdadera naturaleza de guerreros. Luego ya si ganen o pierdan las batallas, eso ya corre por cuenta de cada uno y no entra dentro de los objetivos de este curso. Igualmente esas batallas, memorables u olvidadas, siempre suceden y la guerra incombustible continúa himpertérrita. Hay quien cree que, con los años, décadas o siglos, el resultado de esa guerra se llama historia de la literatura.

 

¿Qué puntos fuertes destacarías del curso?

Destacaría sin duda el equilibrio entre la base teórica o el fárrago conceptual que es necesario llevar en la impedimenta de combate y la dimensión pragmática del asunto. El ejercicio de la crítica efectiva, es decir: la escritura. El uso de la teoría como caja de herramientas para construir una pieza de crítica literaria tan noble, útil, funcional y necesaria como una silla o una mesa. El entrenamiento y la práctica para ser un buen carpintero.

 

¿Qué destacarías de Cursiva?

Más allá de la notable solvencia de profesores y programas destacaría:

-La riqueza y potencialidad de un aula abierta de dimensión global.

-La agilidad de la formación en línea.

-La interacción constante.

-Y por último, la red literaria que potencia y promueve, cuyas ventajas y beneficios se extienden mucho más allá de los muros invisibles del aula virtual.