Ciencia ficción

Lo fantástico frente a lo maravilloso

¿Cuántas veces te has preguntado o te han preguntado qué diferencia hay entre lo fantástico y lo maravilloso? ¿Cuántas veces mezclamos términos como «maravilloso», «fantástico» o «ciencia ficción»? Es totalmente normal que lo hagamos porque los límites entre unos y otros siempre han estado difuminados. A pesar de que haya diferentes teorías y concepciones literarias sobre estas categorías, lo que está claro es que estas divergen en algún punto.

Una definición de ambos

La literatura fantástica es el único género literario que no funciona sin el componente sobrenatural, imposible, irreal, anormal… como quiera llamarse. Lo sobrenatural es todo aquello que rompe con las leyes del mundo real. Una historia fantástica es aquella que se  desarrolla en un espacio similar al del lector pero que en un momento dado se verá transgredido por un fenómeno inexplicable. Así lo afirma L. Vax en su libro Arte y literatura fantásticas::«La narración fantástica se deleita en presentarnos a hombres como nosotros en presencia de lo inexplicable, pero dentro de nuestro mundo real».

La posibilidad de una realidad diferente y ajena a la lógica racional implica que desconfiemos de nuestra propia realidad e incluso de nuestra propia existencia. Frente a lo sobrenatural, el lector pone en duda su seguridad y su tranquilidad, ya que la manera de concebir el mundo hasta ese momento se desmorona, o como dice Borges en El libro de arena: «No puede ser, pero es». El mejor reflejo de esto lo encontramos en Continuidad de los parques, de Cortázar.

En cambio, cuando lo sobrenatural no entra en conflicto con la realidad (el mundo tal y como lo conocemos), no estamos ante una historia fantástica, sino maravillosa. Las narraciones maravillosas en las que habitan duendes, hadas y otras criaturas, como en El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien, suceden en un mundo diferente al nuestro, podría decirse que paralelo, en el que lo sobrenatural es considerado natural. El mundo maravilloso de la Tierra Media es un mundo inventado en el que todo es posible pero sin que los personajes duden de la tranquilidad de su existencia.

El realismo y la verosimilitud

Cada género se mueve dentro de una verosimilitud. En la historia maravillosa, el lector acepta, sin dudar, todo lo que se presenta como algo normal y «real» dentro de los parámetros establecidos para ese espacio maravilloso. Por ejemplo, en la Tierra Media es aceptable como real que aparezcan hobbits, orcos y trolls, sin embargo, no lo es que aparezca un avión. En cambio, el relato fantástico debe ser siempre creíble en relación al mundo tal y como lo concebimos tradicionalmente y el lector debe aceptar, sin cuestionarlo, un pacto de ficción por el que aprueba la transgresión de lo sobrenatural.

 

Autores fantásticos ocultos

Lo fantástico siempre ha sido un género marginado o menospreciado por algunos. Quizá es por eso que se haya acallado la fuerte tradición fantástica española que surgió con el Romanticismo y que ha seguido viva hasta nuestros días. El género de lo fantástico atrajo a una gran cantidad de autores del siglo XX, considerados canónicos, tradicionales: Baroja, Valle-Inclán, Juan Benet, J. Eduardo Zúñiga, Cristina Fernández Cubas…, generando así obras que muchas veces, por fantásticas, no alcanzaron la fama.

 

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