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Las rutinas del escritor

Existen miles de consejos para escribir que podrían ocupar una interminable (aunque útil) lista. No pierdas el tiempo pensando si necesitas un agente literario o a qué editorial deberías enviar tu manuscrito; primero, fórmate como escritor, establece unas pequeñas rutinas que te ayudarán a escribir mejor y más rápido.

Leer mucho

Para escribir bien, hay que leer mucho y bien. No solo leas novelas adscritas al género que tendrá la tuya, sino lee todo tipo de obras para poder empaparte de las técnicas, trucos e imágenes de estas. Cuánto más leas, más fácil te será escribir y corregir. Lee por placer pero también lee para documentarte si lo necesitas para tu novela.
Para ello en Cursiva tenemos el curso “Aprende a escribir leyendo” con la escritora Clara Peñalver dónde conocerás todas las herramientas necesarias para leer y detectar, analizar y aplicar a tus escritura los recursos usados por los grandes escritores.

Escribir más

Para escribir bien y con confianza, no hay otra solución que ponerse a escribir. No importa que no estés inspirado o que no sea el momento preciso. Cuanto más practiques y escribas (aunque luego tengas que reescribir, modificar o corregir), menos te costará enfrentarte al papel. Aprende a escribir en cualquier lugar y a cualquier hora; buscar el momento ideal de escritura solo te ayudará a procrastinar.

Sigue una hoja de ruta

Trabaja ciñéndote a la hoja de ruta y no según tu estado de ánimo o las ganas. Procura zanjar una tarea u objetivo cada día para que no tengas todo empezado y nada acabado. Olvida de los libros que quieres escribir y céntrate en el que estás escribiendo; paso por paso, pero nunca escribas con presión, sino con calma e ilusión.

Permitirte enmendar

Cuando no te sientas del todo inspirado o definitivamente creas que no es un buen momento para escribir, dedícate a repasar lo ya escrito, con calma, así no estarás escribiendo pero conseguirás tener la historia fresca. No siempre escribirás al 100% y por eso, el repaso o corrección pueden ayudarte a darle una vuelta a aquello que querías decir.

Diviértete, socializa

Aparte de escribir todos los días, deberías hacer otros planes, desconectar del trabajo, de la rutina de escritura, tomarte una copa, ir a cenar o a bailar… Despejar la mente siempre va bien y más para que te vengan nuevas ideas, ya que el mundo es una gran fuente de inspiración.

Aunque estos consejos pueden servirte de mucha ayuda, cada escritor es un mundo y debe de adoptar las rutinas que le hagan sentir mejor y le inspiren. Muchos de los grandes escritores pensaban que todo era válido con tal de conseguir inspiración. Por ejemplo, Stephen King se exigía escribir cada día 2000 palabras, Charles Dickens necesitaba escribir en silencio absoluto y tenerlo todo ordenado y a mano, Agatha Christie podía escribir en cualquier lugar y Virginia Wolf, Lewis Carroll y Philip Roth utilizaban un pupitre elevado que les permitía escribir de pie.

Y tú, ¿qué rutina sigues?

Si te cuesta mucho conseguir una, Escuela Cursiva, la escuela de escritores y editores de Penguin Random House, te puede ayudar a establecer una o empezar o a seguir con tu novela a través de sus cursos. ¡Busca el que más encaje contigo!