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ESCRITORES CON SEUDÓNIMO

¿De verdad conoces a tu escritor favorito? ¿Sabías que Pablo Neruda no es el nombre real del poeta? ¿O qué juego de palabras usó Voltaire para crear su seudónimo?
Hay muchos más escritores que han usado seudónimos al firmar sus obras; te presentamos a algunos de ellos. Te sorprenderán.

Pablo NerudaMemorias de África
El nombre real del aclamado poeta era en realidad Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto. El poeta chileno publicó sus poemas en diversas publicaciones bajo muchos seudónimos, pero el de Pablo Neruda fue con el que tuvo más éxito y el que usaría hasta su muerte, en 1973.

Isak Dinesen
El autor de la bellísima novela Memorias de África era en realidad la escritora Karen Blixen. Es una de las grandes narradoras europeas de la primera mitad del siglo XX. Entre sus obras destacan las novelas autobiográficas, que detallan sus experiencias vividas en una plantación de café en África. Escogió su seudónimo de entre los nombres de los personajes de su colección de relatos Cuentos Completos.

Voltaire
El gran pensador e intelectual francés fue bautizado como François Marie Arouet. Después de su encarcelamiento en la Bastilla empezó a firmar con el seudónimo Voltaire. Se cree que lo escogió por la similitud en la pronunciación con la expresión francesa voulait faire taire,“querer silenciar”, o incluso con la palabra revoltai ,“rebelado”.

Lewis CarrollAlicia en el Pais de las Maravillas
El escritor de Alicia en el País de las Maravillas se llamaba Charles Lutwidge Dodgson. Escribió y publicó varios libros y artículos matemáticas, que firmó con su nombre de nacimiento para diferenciar su faceta literaria de la científica.
Charles Lutwidge transformó su nombre y primer apellido al latín, Ludovicus Carolus, y lo tradujo al inglés de nuevo y quedó como resultado Lewis Carroll.

Currer Bell, Ellis Bell y Acton Bell
Al igual que muchas mujeres de la época, las hermanas Brontë publicaron sus obras con nombre masculino. Currer Bell era Charlotte Brontë, Ellis Bell, Emily Brontë, y Acton Bell, Anne Brontë. Los tres seudónimos mantienen las iniciales de los nombres y el apellido.
Las tres hermanas escribieron novelas con protagonistas femeninas independientes, valientes e inteligentes, que vivían historias de amor muy apasionadas. Este tipo de historias y personajes no eran muy bien vistos en su época, y si firmaba una mujer la censura era mayor. En una ocasión Charlotte Brontë mandó unos versos en busca de apoyo al poeta Robert Southey y recibió como toda respuesta lo siguiente: “La literatura no es asunto de mujeres y no debería serlo nunca”. Frente a esta visión tan machista de la literatura no sorprende que firmaran sus escritos con seudónimos masculinos. No fue hasta que sus libros tuvieron éxito que Charlotte Brontë decidió descubrir su verdadera identidad.

George Orwell
El nombre de nacimiento del escritor de 1984 era Eric Arthur Blair. Aunque descendía1984 de una acomodada familia inglesa asentada en la India, cuando volvió a Inglaterra fue cayendo poco a poco en la pobreza, hasta acabar como lavaplatos en restaurantes y hoteles de lujo. Empezó a firmar con el nombre George Orwell al publicar su primer libro, Sin blanca en París y Londres, en 1933, en el que cuenta la precariedad en que vivía, ocultada a su familia para evitarles la vergüenza. No sería hasta años más tarde cuando por fin tendría estabilidad económica gracias a su carrera como escritor.

A.M. Barnarde
Otro caso parecido al de las hermanas Brontë fue el caso de la escritora norteamericana Louise May Alcott. Aunque escribió muchas obras durante su vida, Mujercitas fue la novela que le daría fama e independencia económica. Pero tenía otra faceta más adulta y oscura: escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnarde una colección de novelas y relatos en los que se tratan temas tabúes para la época como el adulterio y el incesto.

Mark Twain
El autor de Las aventuras de Huckleberry Finn y Las aventuras de Tom Sawyer se llamaba SamueLas Aventuras de Tom Sawyerl Langhorne Clemens. El famoso escritor norteamericano trabajó durante años en los grandes barcos que cruzaban el Mississippi. Mark Twain es una expresión que utilizaban los marineros y que significa “dos brazas de profundidad” (el calado mínimo necesario para la buena navegación).

Estos son algunos de los ejemplos de autores que decidieron no firmar con su nombre; algunos como Neruda, que usó un seudónimo más reconocible y fácil de pronunciar que su nombre real, o como Mark Twain, que quiso hacer un guiño a una profesión que ejerció durante años. En el caso de las mujeres escritoras, sin embrago, muchas coincidieron en la decisión de firmar con nombre masculino para evitar los prejuicios y las censuras que sufrían las mujeres en su época.
El nombre con el que firmes tu obra no es importante. Lo más importante es que escribas, pero si quisieras tener un seudónimo, ¿cuál sería?

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¡Feliz escritura!