realismo mágico

El realismo mágico

A pesar de que el término “realismo mágico” se desarrollase y explotase sobre todo en territorio latinoamericano, su procedencia no se liga a las Américas, sino a Europa, en concreto, al alemán Franz Roh. La definición de este movimiento también ha sido uno de los problemas más comunes en la literatura, siendo muchas veces confundido con el realismo, la literatura fantástica o con lo que Alejo Carpentier llama “lo real maravilloso”.

El realismo mágico como término fue utilizado por primera vez en el año 1925 por el crítico de arte Franz Roh en su libro Realismo Mágico: Post expresionismo. Problemas de la pintura más reciente. Más tarde acabó extendiéndose por la literatura y se instaló con fuerza en Latinoamérica, donde Arturo Uslar Pietri, fue el primer en acuñar el término para la literatura hispanoamericana. Aunque François Rabelais, Laurence Sterne, Vladimir Nabokov y Günter Grass ya tenían pinceladas de esta tendencia en sus obras, el movimiento alcanza su auge entre 1960 y 1970, un momento político convulso en el que la palabra se convirtió en arma.

A partir de este momento, los autores comienzan a narrar hechos fantásticos, maravillosos o insólitos en un contexto realista. En 1920 aparece la primera manifestación del género con Horacio Quiroga y El hombre muerto. Pero esta tendencia se expande con los cuentos de Borges y con Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Aparecerá luego, en 1987, Crónica de una muerte anunciada, que convertirá a este último en uno de los máximo exponentes del movimiento. Entre medias nacerán algunas obras como La guerra del fin del mundo de Mario Vargas Llosa y La casa de los espíritus de Isabel Allende. También, Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. Ampliando las masterclass de realismo mágico de García Márquez, estos autores expanden el realismo mágico más allá de las fronteras latinas y lo continúan hoy en día, ejemplo de ello es La isla bajo el mar de Allende.

Conversación en la catedral

El periodista de clase media-alta Santiago Zavala se reencuentra después de muchos años a con Ambrosio, un viejo que se dedica a matar perros de la perrera municipal. En el bar La Catedral, situado sobre el río Rímac, conversan durante cuatro horas en las que se nos contarán cuatro historias sobre la frustración y envilecimiento colectivo del Perú.

La casa de los espíritus

La historia de amor y odio de los Trueba dejará una huella muy profunda en un peculiar pueblo sin nombre de América Latina. Esteban, el padre de familia, es un hombre de carácter inestable y Clara, su esposa, misteriosa, parece tener un don para predecir las tragedias familiares. Blanca, la hija, tendrá una aventura con el hijo del capataz y traerá al mundo a Alba. La deshonra y los cambios bruscos no tardarán en aparecer.

Como agua para chocolate

Las tradiciones indígenas, el arraigo cultura y el amor por la comida se mezclan en esta novela. En época de la Revolución Mexicana aparece lo sobrenatural real; Como agua para chocolate es la historia de una traición, en la que la hija menor, Tita, se acaba enamorando de Pedro Muzquiz con quien compartirá una historia de amor que no llega a buen puerto.