el cuerpo del escritor

EL CUERPO DEL ESCRITOR

EL CUERPO COMO ALIADO EN EL PROCESO CREATIVO

Tras la declaración “quiero ser escritor”, existe una intención y una fuerza que nos impulsa a conseguir ese objetivo. Esa afirmación desencadena un plan de acción como, por ejemplo, sentarme delante de la hoja en blanco para dar el primer paso. Sin embargo, cuando debo empezar a teclear mi idea ante el ordenador… ¡Horror! Puede que no me salga ni una palabra. Y, acto seguido, empiezan a aparecer algunos pensamientos y emociones que me bloquean todavía más.

Y es que expresar o hacer una declaración no es garantía de materializar nuestros deseos. Muchas veces necesitamos también un cuerpo que sostenga nuestras aspiraciones. Somos conscientes de nuestros pensamientos incluso de nuestras emociones, pero, ¿Somos conscientes de nuestro físico? ¿Qué movimientos corporales necesitamos para que nos acompañen en nuestro propósito? Nuestro cuerpo puede ser un gran aliado para conseguir nuestro objetivo. Por eso, vale la pena dedicarle nuestra plena atención, ponerlo al servicio de nuestro propósito e ir construyendo y diseñando ese físico que sostendrá nuestras ideas.

De hecho, podríamos llamarlo el cuerpo del escritor. Y, ¿cómo es? ¿Cómo debe actuar ese conjunto de huesos y músculos que se sienta frente a la nada de una hoja en blanco? Probablemente tenga muchas ideas en la cabeza y, ahora, lo que necesitas es plasmarlas y darles forma para crear mi historia.

Te proponemos una práctica muy sencilla,  a la vez que poderosa, que te permitirá conectar tu cuerpo y tu respiración para prepararte para la escritura.

Te invitamos a sentarte con la espalada recta y las piernas a 90 grados en relación a tus pies. Los pies bien apoyados en el suelo, piernas en ángulo de 90 grados, los isquiones (parte posterior de la pelvis) apoyados en la silla, espalada recta y la cabeza en línea. Cierra los ojos y reconoce tu eje: cabeza, mandíbulas, hombros, torso, caderas, pantorrillas  y pies. No hay una forma correcta de respirar. Simplemente presta atención a tu respiración y observa. Si vienen pensamientos déjalos pasar y vuelve la atención a la respiración. Te recomendamos realizar esta práctica durante cinco minutos cada día y antes de que empieces a escribir.

¿Cuál es el objetivo de este ejercicio? Pues darte cuenta de tu situación y hacer una radiografía de cómo estás en este momento. Y, además, será beneficioso no solo para vivir con más serenidad a la hora de escribir sino también para conseguir más consciencia corporal que apoye el proceso.

En los próximos artículos, iremos hablando sobre los ingredientes que necesita el cuerpo de un escritor. ¡Esperamos que este ejercicio te ayude en tu proceso de escritura!

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